Iagovar

La Coruña podría ser la peor ciudad de España, pero no lo es.

Hace nada menos que quince años publicaba La Voz de Galicia un artículo sobre, eso se decía entonces, el fallido lema de El balcón del Atlántico. Fallido porque, decían, no conseguía atraer a los turistas, ni hacer la ciudad lo suficientemente atractiva.

Otros descripciones comunes sobre la ciudad, que se pueden leer en el artículo, y que han ido circulando esta última década incluyen La ciudad de cristal o La perla del atlántico. Parece que en 2024 el lema oficial ha quedado Cultura de vivir. Algo más genérico pero menos pretencioso.

Dejando de lado la adicción al dinero fácil del turismo, cabe preguntarse qué es lo que hace atractiva una ciudad. Para sus ciudadanos, y para los que vienen de fuera.

¿Dónde pasan los coruñeses su tiempo de ocio?

La mayoría de coruñeses pasa su tiempo de ocio en el centro, en los alrededores de la Plaza de Maria Pita. No tiene demasiado misterio, es el lugar estéticamente más agradable, donde la arquitectura aún conserva ornamentación, la escala de las cosas es humana y hay poco ruido del tráfico.

Entre el ensanche, la calle real y los alrededores de la plaza del ayuntamiento es donde se concentra la mayor parte de los bares y oferta de ocio.

Siendo una península, uno pensaría que habría un esfuerzo por colocar a la gente frente al mar. Pero salvo el paseo marítimo, que envuelve a las playas, la ciudad ha convertido a la mayor parte del litoral en un lugar de paso, o directamente en un no-lugar.

¿Dónde viven los coruñeses?

La mayoría de coruñeses viven en barrios lamentables. No he sabido describirlo de otra manera, y ser amable. La planificación urbana es mala, sin desmerecer los retos, pero es que los edificios que se construyen no ayudan a vestir mejor la situación, todo lo contrario.

En toda España se pueden observar barrios construídos durante finales del franquismo, y principios de la democracia, bajo el principio de construír el mayor número de edificios posibles de la forma más barata posible. Aquello tenía una buena excusa, porque se quería construír la españa de los propietarios 2, que tanto éxito tuvo para generar nuevas clases medias, a pesar de la enorme presión de la migración del campo a las ciudades.

Muchos de estos edificios no son precisamente un alarde estético, ni de calidades, pero a pesar de todo, el arquetipo de vivienda promedio de los barrios coruñeses es incluso peor.