Trump, y por qué si eres de izquierdas, estás equivocado

Primero, un poco de humor.

Realmente es lo que me esperaba. Toda la gente que conozco y es de izquierdas, con alguna honrosa excepción, ha caído en el mismo análisis: Los fascistas, xenófobos, machistas y demás, han ganado ¡la gente está loca!.

Lo que me parece realmente preocupante es que nadie entre la izquierda, o los “liberales” estadounidenses, haya sido capaz, derrota tras terrota, de entender que algo están haciendo mal.

A la mayoría de la gente le cuesta encajar la victoria de Trump porque han confiado su información a una combinación de medios de comunicación, y redes sociales.

Sobre los medios

No voy a hacer un mejor resumen de la situación de los medios en EEUU que Javier Bilbao en Jot Down. Básicamente, todos los medios hicieron campaña a favor de Hillary, con toda clase de mentiras e hipérboles, y en España nuestros medios locales se limitaron a hacerse eco de la CNN y de las agencias de noticias.

El asunto fué tan descarado, tan exagerado, que se les volvió en su contra. Los norteamericanos, al contrario de lo que felizmente mucha gente gusta de pensar, no son más idiotas que en otros países. Se dieron cuenta de esto (también tienen Internet) y llevó a mucha gente atraída por posiciones anti-stablishment a votar a Trump, por no hablar de la enorme cohesión de grupo que generó entre sus votantes.

Los votantes de izquierdas son perfectamente conscientes de cómo se las gastan los medios de comunicación, sin embargo se mantienen acríticos cuando estos mismos medios afirman y validan sus opiniones. La crítica no es sólo una pose, hay que practicarla de verdad.

Sobre las redes sociales

Y sobre las redes sociales, creo que es algo que por lo menos los votantes de Podemos ya deberían haber aprendido. Las redes sociales no sirven para tomarle el pulso a la realidad, por el efecto cámara de eco.

Documental completo, por si lo quieres ver

A menos que, deliberada y conscientemente, intentes seguir a gente o instituciones con opiniones enfrentadas a las tuyas, estarás frente a un muro de información diseñado para reforzar y validar tus opiniones. Por un lado, tú has escogido a esa gente entre muchos otros, un comportamiento muy común, filtrar por afinidad. Y si fuese el caso que en ese filtro voluntario se colase alguien con quien no tienes afinidad, los algoritmos de las redes sociales interpretarán que, debido a tu escasa interacción con ellos, sus publicaciones son menos relevantes para tí, y las esconderá entre aquellas con las que sí interactúas, siendo el caso que, a cuantas más cuentas sigas, mayor será la probabilidad de que dichas publicaciones simplemente desaparezcan.

Estás encerrado en tu particular Show de Truman. Por eso, cada vez que hay elecciones en España vemos cómo la gente se lleva las manos a la cabeza ¡Pero cómo puede ser, si todo el mundo iba a votar a Podemos!.

Sobre los votantes y la gente en general

Esto lo escribí en mi FB hace un tiempo:

Elecciones gallegas y otra vez el mismo llanto. No sé qué le hace pensar a la gente que Marea podía superar al PP. Hay gente que vive en una realidad paralela. Me repito con lo mismo de las generales: Ninguna fuerza de izquierdas va a ocupar el espacio político conservador o liberal. Hay que ser infantil para pensarlo.

Mientras la gente se afana en criticar a Ciudadanos lo cierto es que es precisamente el votante conservador y/o liberal el que necesita una alternativa. Y en mi opinión eso pasa por una especie de PNV gallego, y otro a nivel nacional.

Pero bueno, para las próximas generales volveremos al mismo ciclo. Saldrán las encuestas, el votante promedio de podemos dirá que las encuestas mienten al niño jesús, se llevarán otra ostia de realidad el día de las elecciones y le echarán la culpa al PP, a la españa profunda o a lo que sea, da igual.

Si existe una masa de votantes conservadores que no tienen alternativa al PP, votarán al PP, en mayor o menor medida, pero lo harán. Patalear, llorar y tirar el plato de los macarrones al suelo no va cambiarlo.

¿Quieres regeneración? Crea un partido conservador que compita por el espacio político del PP.

Parece una perogrullada, pero mucha gente tiene verdaderas dificultades para entender que un votante conservador no va a votar Podemos. Los perfiles de votante existen por una razón, y es porque hay un mercado de votantes, y los partidos y consultores necesitan conocer quienes son para diseñar campañas con las que ganarse su voto.

Si existe un nicho de votantes a quienes no atiendes, dejas abierta la puerta para que otros vengan y ocupen ese lugar. Y como es natural, no vas a convencerles con insultos, mofas, vejaciones, o el preocupante clasismo que la izquierda más urbanita saca a pasear cada vez que ganan los conservadores. Y esta, lamentablemente, es la manera de proceder de la mayoría de la gente.

Para que alguien cambie de posición en el mapa político se tiene que encontrar en un contexto donde el simple hecho de expresar sus opiniones no esté censurado agresivamente. Es un proceso, sea emocional o intelectual, que tiene que ir de la mano de un contexto propicio, y como ya digo el “activismo” más corriente que se puede encontrar, conduce precisamente a lo contrario, a una agresiva lógica de oposición.

Por descontado, si además te dedicas a humillaros públicamente en los medios de comunicación, no es que dejes la puerta abierta, es que se lo dejas en bandeja al partido que ataque ese nicho.

Un vídeo que deberías ver

Sobre los candidatos

Como puedes ver, desde mi punto de vista se trata más de una derrota colectiva de la izquierda (concediéndole este apelativo al partido demócrata, dentro de su propio contexto), que de un simple error en la elección de los candidatos.

El gráfico inferior, sin embargo, es muy elocuente. No incluye consideraciones sobre las circunscripciones, Gerrymandering, umbrales y demás, pero es más que suficiente para nuestros propósitos.

¿Qué ha pasado realmente? Básicamente, que han perdido los demócratas. Una candidata con una trayectoria política preocupante, con filatraciones e investigaciones sobre su presente y pasado más reciente que no ayudaron precisamente, sino que expusieron su lado más oscuro, no pudo convencer a demasiada gente.

Ni siquiera a una buena parte de los antiguos votantes demócratas. Las maniobras y malas formas del partido para boicotear a Bernie Sanders, un candidato mucho más a la izquierda, y mucho más crítico con Wall Street, alejaron a buena parte de los electores del voto a Hillary.

Por su parte, Donald Trump ejecutó una campaña mucho más meditada. Consiguió que los demócratas hablaran de lo que él quisiera durante toda la campaña (hasta el punto de que una parte de la grafía de la campaña de Hillary se basaba en consignas contra Trump), y fué atacando sus nichos electorales uno a uno, con mensajes específicamente dirigidos a ellos, y cambiándolos durante la campaña en función de sus necesidades.

¿Qué nos espera ahora?

El hecho de que Donald Trump no tenga experiencia política anterior abre bastantes incógnitas, pero si atendemos a cómo está conformando su equipo actualmente, podemos decir que no se anticipa nada bueno. Negacionismo del cambio climático y anti-cientifismo parecen dos apuestas claras, porque la verdad, en su conjunto, el gabinete que está formando no inspira demasiada confianza. Ojalá me equivoque.

Tampoco está claro que va a suceder con Europa. Nuestra relación con Rusia es tensa, pero también en parte por motivo de la administración Obama. Tenemos, además de una situación muy complicada en Siria, y un conflicto en marcha en Ucrania al que no parece que se vaya a poner solución pronto. El acercamiento de la administración Trump a Rusia nos deja en una posición de inquietante incertidumbre. Aunque yo, personalmente, tengo la esperanza de que esto sirva de impulso a las instituciones europeas, que tengan, de una vez, el valor de proponer una política exterior común y reforzar la unión.

Ahora bien, al margen de las consideraciones geopolíticas, existen una serie de factores desestabilizadores en el futuro cercano cuyo impacto es impredecible. Por ejemplo, la automatización, que dejará a millones de personas sin habilidades útiles en el mercado de trabajo, como por ejemplo a los conductores de cambión, el trabajo más común en EEUU, algo que también afectará a Europa, aunque parece que tenemos un mercado algo más diverso. O el cambio climático, que ya está afectando a nuestro país, sobre todo a regiones del sur, sin comentar el enorme impacto que tiene en África (lo que equivale a más inmigración hacia Europa), o quizá el más grave de todos, el problema del petróleo, donde parece que ya hemos entrado en el primer ciclo de destrucción de oferta-demanda.

En definitiva, los retos, ya a corto plazo, son enormes. Y si realmente pretendemos seguir tapándonos los ojos, como parece que hemos estado haciendo hasta ahora, me temo que corremos el riesgo de una grave ruptura en el tejido social, tanto en Europa como en EEUU. Y en cuanto a lo que nos ocupa a nosotros, tras el Brexit y el auge de la ultraderecha en Europa, más vale que nos pongamos las pilas y seamos algo más inteligentes, porque le estamos entregando el planeta en bandeja a la ultraderecha, y por lo poco que hemos podido ver, como mínimo nos llevará de vuelta a los estados nación, y eso en el siglo en el que vivimos significa que volveremos a la irrelevancia, y a ser saqueados sin pudor por las grandes potencias, que es lo que le sucede a prácticamente todos los estados-nación del resto del planeta, y que no están en grandes bloques de poder.

Como puedes ver, no soy demasiado optimista. Tengo la impresión de que la izquierda en Europa no ha aprendido nada, y que ninguno de los factores externos que he mencionado nos van a dar un respiro.

Me gustaría haber hilado más el artículo, y haber trabajado más esta despedida, para cerrarlo mejor, pero hay demasiados datos, variables y problemas, y sinceramente no creo que reventarlo con fuentes vaya a cambiar mi perspectiva, o la tuya. Espero que, por lo menos, sirva para que alguien reflexione. Eso es todo.